West Bromwich Albion, ¿sentenciado a descender?

Con la primavera llega a Europa la fase final de todos los campeonatos futbolísticos. Es en esta época del año cuando los equipos que han hecho bien sus deberes respiran tranquilos y aquellos que todavía los tienen pendientes apuran sus últimas opciones. En el caso de la Premier, tanto el campeón como los clasificados para las próximas Champions League y Europa League parecen definidos. No sucede lo mismo sin embargo con el descenso, donde hasta 7 u 8 equipos están intentando evitar el abismo de Championship. Dos, porque una plaza en segunda la tiene casi adjudicada el club que hoy nos ocupa, el West Bromwich Albion.

Los Baggies iniciaron la temporada con el carismático Tony Pulis a los mandos. Los dos primeros partidos de liga ofrecieron un fiel reflejo del fútbol que practica el técnico galés, dos victorias por un gol a cero, seis puntos, nada mal para empezar. Era el 19 de agosto de 2017, recuerden esa fecha.

El mes de septiembre lo solventaron con tres empates y dos derrotas. Un pequeño bajón de resultados que dejaba al equipo en décima posición con nueve puntos, cuatro por encima del descenso. Un empate ante el Leicester y cuatro derrotas seguidas colocaron al equipo en la jornada doce con 10 puntos, uno por encima del descenso.

En ese momento, los dirigentes del club decidieron que la etapa de Tony Pulis se había acabado. La mala racha de resultados provocó el cese del técnico que, recordemos, jamás en su carrera ha descendido de categoría con ningún equipo. Gary Megson dirigió al equipo mientras encontraban un sustituto para Pulis durante las jornadas 13 y 14, cosechando dos empates.

Finalmente, el elegido para enderezar el rumbo fue el inglés Alan Pardew, quien se encontró al equipo decimoséptimo con 12 puntos, dos por encima del descenso. Los primeros ocho partidos con Pardew al frente se saldaron con 4 empates, 4 derrotas y 4 goles a favor, bagaje realmente pobre que colocó al equipo penúltimo con 16 puntos y a cuatro ya de la salvación.

Pero entonces llegó el día glorioso. El 13 de enero el West Brom se imponía al Brighton por 2-0 para lograr su primera victoria desde el 19 de agosto, en la jornada 2. En la siguiente fecha un empate frente al Everton sumaba el punto número 20 de los Baggies esta temporada. La situación seguía siendo complicada, eran penúltimos a tres puntos de la salvación, había esperanza.

Esperanza que se ha esfumado tras perder los últimos cinco partidos de manera consecutiva con la lamentable odisea en la ciudad de Barcelona entre medias. Pardew se llevó el equipo a la ciudad española para hacer grupo y desconectar de la presión antes de afrontar la recta final de la temporada. Él llegó borracho de madrugada al hotel sin cartera ni teléfono móvil y cuatro de sus jugadores, entre ellos el capitán Jonny Evans, tomaron prestado un taxi tras acudir a un McDonald´s a altas horas de la madrugada con unas cuantas copas encima. Un ejemplo de profesionalidad por parte de todos ellos.

A nadie le puede extrañar el lugar que ocupan ahora mismo en la tabla. A falta de nueve partidos por disputarse son últimos con 20 puntos, a ocho de la salvación que marca el Southampton y todavía tienen que enfrentarse al United, al Liverpool y al Tottenham.

El único rayo de salvación que se vislumbra es que los restantes seis partidos son ante rivales más asequibles, pero no nos engañemos, a día de hoy este equipo es incapaz de encadenar tres victorias seguidas y necesita bastante más que eso.

Las razones que les han llevado a tal situación son básicamente dos. La primera es que tras la salida de Pulis el equipo no tiene identidad alguna. El galés no se sonrojaba por saltar al campo con cuatro centrales y practicar un fútbol bastante rácano, fíandolo todo a los contraataques y al balón parado, pero en 12 jornadas hizo los mismos puntos que sus predecesores en 17.

Y la segunda y no menos importante es la absoluta falta de gol. Salomón Rondón y Jay Rodríguez son los máximos goleadores del equipo con… 4 goles cada uno y en total el equipo suma 22. Esas cifras goleadoras son incompatibles con la permanencia salvo para el Burnley de Sean Dyche, que suma el doble de puntos (40) con sólo 24 goles anotados. En enero llegó al equipo Daniel Sturridge, pero si Sturridge es la solución es mejor no preguntar cuál es el problema.

Echando un vistazo a la plantilla nos encontramos un equipo bastante justito en todas sus líneas pero con jugadores como Evans, Barry, Rondón, Livermore y Krychowiak que deberían ser capaces de llevar el peso del equipo durante la temporada. No lo han sido.

El único que está destancando en esta aciaga temporada es el egipcio Ahmed Hegazy. El central ha jugado todos y cada uno de los 29 partidos de liga demostrando que él sí tiene nivel de sobra para continuar en la Premier. Es el futbolista con más minutos de la plantilla e incluso ha aportado dos goles a la causa.

Causa que a estas alturas de la temporada parece totalmente perdida. Los aficcionados de un club con 140 años de historia no se deberían ver obligados a sufrir una temporada tan lamentable como esta, con 3 victorias (2 de ellas logradas por Pulis en agosto) 11 empates y 15 derrotas en 29 partidos.

Esperamos su pronto regreso a la Premier, hasta entonces deberán expiar sus culpas en el infierno de Championship.