The KOP, la grada más mítica del fútbol

The Kop, es sin ningún género de dudas, el jugador número doce cada vez que el Liverpool juega un partido en Anfield. Los que hemos vivido un partido en directo desde esa mítica grada, con toda esa gente cantando el You´ll never walk alone, con esa pasión, con esa admiración por sus futbolistas, con esa reverencia por la camiseta roja de su equipo, sabemos de lo que hablamos. Sinceramente, no he vivido nunca un ambiente así en un campo de fútbol en mi vida.

Bill Shankly definió a The Spion Kop mejor que nadie. De esa grada, de su gente, dijo: “They can suck the ball into the net”. En el momento de esta frase The Kop podía albergar a más de 25.000 aficionados en su grada. Ahora, con menos de la mitad de esa capacidad, el espíritu y el ánimo siguen siendo iguales. No se ha perdido nada de su magia. Porque es su gente quien ha hecho de The Kop la envidia del mundo del fútbol. Sin ellos sería una espectacular obra de ingeniería, pero con sus aficionados se convierte en una comunidad, en una congregación, en una cultura.

“They can suck the ball into the net”.

La Batalla de Spion Kop

¿Pero de dónde viene el nombre de esa grada? En Sudáfrica, en la provincia de Natal, algunos kilómetros hacia el interior de Durban, cerca de Ladysmith, hay una pequeña colina conocida como Spion Kop. Los sudafricanos a veces lo escriben Spionkop o Speonkop y se pronuncia “Spee-on Kop”. Este nombre no habría viajado mucho más allá de Durban y, desde luego, no se hubiera convertido en parte del mundo del fútbol si no fuera por una cruenta batalla que tuvo lugar el 24 de Enero de 1900 durante la Guerra de los Boer. The Battle of Spion Kop fue una de las batallas más desastrosas en la historia de la Armada Británica convenientemente ocultada debajo de la alfombra.

Los militares británicos que atacaron la posición en the Spion Kop no habían hecho el mínimo estudio geográfico de la colina, no se examinó absolutamente nada y ni siquiera se consultó a ningúna persona de la zona al respecto.

El asalto empezó a las 7.30 de la tarde del día 23 de Enero de 1900. Más de 1.500 hombres comenzaron la marcha hasta las faldas de la colina. Durante las primeras horas del día siguiente se encontraron a los primeros Boer y tras los primeros escarceos éstos se retiraron. Las tropas británicas pensaron que el trabajo estaba hecho y el exceso de confianza se confirmó como un error fatal. Los Boer les pillaron en diversas emboscadas y bajo el calor del día, sin comida ni agua, y casi sin munición las tropas británicas fueron derrotadas con estrépito. Murieron 383 británicos, más de mil fueron heridos y otros 303 desaparecieron, presumiblemente hechos prisioneros.

Hombres del comando Ladybrand

Seis años más tarde, y mientras el Liverpool ganaba su segunda liga, los directivos del club, liderados por el presidente John Houlding y el secretario John McKenna, decidieron que el Liverpool necesitaba un estadio mucho mejor. Anfield fue remodelado y una nueva grada surgía en “The Walton Breck Road” que reemplazaría a la antigua.

En el comienzo de la temporada 1906-07 surgía la grada que marcaría el fútbol. Pero ¿qué nombre había que darle? Se pensó en llamarla The Walton Breck Bank pero se descartó rápidamente. Entonces Ernest Jones, por entonces editor del Liverpool Daily Post and Echo, entró en escena y sugirió el nombre de Spion Kop. Según parece ese mismo nombre se había propuesto anteriormente para el campo del entonces Woolwich Arsenal (que es como se llamaba el actual Arsenal) pero el nombre se descartó. Si bien ese nombre no se aceptó en el caso del Arsenal sí que fue bien recibido por el público del Liverpool y rápidamente se convirtió en un término de lo más usado en la ciudad.

El secretario del club, John McKenna, llegaría a decir que cuando llovía si el aficionado acudía a The Kop tenía que ser o bien desesperadamentee pobre o ser un fanático total del equipo

Durante más de 20 años The Kop se mantuvo exactamente igual, sin ninguna variación, expuesta a los elementos, lo que implicaba que en días de lluvia el público se exponía a coger cualquier cosa, de resfriados a pulmonías. El secretario del club, John McKenna, llegaría a decir que cuando llovía si el aficionado acudía a The Kop tenía que ser o bien desesperadamentee pobre o ser un fanático total del equipo.

En verano sin embargo, según cuentan, el espectáculo era increíble, con una visión privilegiada del campo del juego y con una cercanía a los protagonistas del encuentro que no tenía ningún otro estadio.

En 1928 se construyó, por fin, un techo y cubrir así el total de la grada. De esta manera ese tejado protegía al total de la grada que podía acoger hasta 37.000 espectadores detrás de la portería.

Incluso durante los dás más oscuros en la Historia del Pool durante la década de los 50 y su paso por la segunda división, The Kop era una revelación. Siempre con esperanza, siempre leal, siempre animando, siempre con su equipo. Se trataba de un público que se merecía, sin duda alguna, cosas mejores. La llegada de Shankly lo cambió todo y la complicidad entre el mejor entrenador del a Historia del Fútbol y la grada fue total desde el primer momento.

Sin embargo se dice que hubo un momento en que se perdió la esencia de la grada, y eso ocurrió durante los 80. Y es que la borrachera de triunfos dulcificó el carácter de la gente en Anfield y The Kop empezó a perder parte de esa magia. Parecía como si no necesitasen cantar nunca más o como si sintieran que el equipo no les necesitaba como jugador número 12. Según cuentan en Liverpool la semilla de, digamos, complacencia en la grada se plantó durante la temporada 1978-79 al conceder el Pool sólo 4 goles en Anfield. Mucha gente joven iba al campo habiendo conocido sólo éxitos y el carácter guerrero de The Kop se estaba perdiendo, y muchos ni siquiera eran de Liverpool.

Muchos dicen que si The Kop no hubiera existido la televisión la hubiera creado. Ambos están hechos el uno para el otro. De hecho el primer Match of the Day fue retransmitido desde Anfield.

Todó volvió a ser como antes a finales de la década, y como sucede muchas veces, tuvo que ser un acontecimiento trágico el que diera lugar a recuperar la esencia de una grada que había marcado el camino al resto. La tragedia de Hillsborough hizo de nuevo de The Kop un símbolo.

El último partido enfrente de la antigua The Kop, antes de la remodelación impuesta por el Informe Taylor debido a la tragedia de Hillsborough, fue el 30 de Abril de 1994 en un partido contra el Norwich. Después del partido la gente se negaba a irse a su casa y muchos invadieron el campo. Además el Norwich no tuvo ningún detalle con el equipo local y se llevó el partido por 0 a 1.

Hoy día The Kop vuelve a ser lo que era. Si bien el equipo no responde de la manera que lo hacía en tiempos pasados la grada sigue siendo el jugador número doce, esa que es capaz de marcar el primer gol del partido. Y es que The Kop no es una historia de cemento y asientos, sino de gente, de una comunidad, de un espíritu colectivo, de una cultura. ¡Larga vida a The Kop!