Sancho, el primer y el último regalo

El mercado de fichajes ha cambiado. El fichaje de Neymar por el PSG y la respuesta del FC Barcelona incorporando a Coutinho y Dembelé por cifras que hasta ese momento nadie se hubiese imaginado, cambiaron por completo el panorama futbolístico. Fue en verano de 2017 cuando el fútbol dio un salto más, económicamente hablando. Desde ese momento los grandes clubes se han rascado el bolsillo dejándonos boquiabiertos con un poderío monetario que ya tenían pero que el mercado no exigía. Ahora sí lo exige.

Pero ese mismo verano hubo un fichaje que pasó totalmente desapercibido, y que ahora ha dado un giro a un sector dentro del mercado de fichajes. El 31 de agosto de 2017, último día de fichajes, Manchester City y Borussia Dortmund acordaban el traspaso de Jadon Sancho por menos de 8 millones de euros. El extremo inglés gozaba aún de un contrato semi-profesional y ante la falta de oportunidades en el primer equipo citizen, decidió salir fuera de Inglaterra y firmar por el club alemán. Sancho era la promesa, en mayúsculas, de la cantera del Manchester City. Un jugador muy superior en categorías inferiores, donde se lucía semana tras semana, pero sin minutos en la élite. El Borussia aprovechó la situación y lo fichó por una cantidad que se antoja irrisoria año y medio después.

Ahora Sancho triunfa en Alemania y su valor de mercado, con solo 18 años, asciende a los 70 millones de euros. En Dortmund brindan con champán con cada jugada del inglés, a la vez que en Mánchester se tiran de los pelos. Y ese es un fichaje que ha cambiado todo. Año y medio después se dejan ver las primeras consecuencias de aquel fichaje. Los grandes clubes ya no quieren regalar a los mejores de su cantera. Ahora quieren o bien quedárselos o bien sacar un buen fajo de billetes. Que se lo digan a Brahim Díaz, Phil Foden o Callum Hudson-Odoi. Todos ellos, sin demasiados minutos en el primer equipo, han tenido ofertas muy jugosas del extranjero, donde les prometen pertenecer desde el primer momento a la primera plantilla. Y de todos ellos han hablado hasta la saciedad Pep Guardiola (en el caso de los dos primeros) y Maurizio Sarri (en el caso de Hudson-Odoi). Y eso no es más que los coletazos que la marcha de Jadon Sancho ha dejado en Inglaterra. En los clubes ingleses hay miedo de vender a sus jóvenes con mayor proyección. Hay miedo a regalar un futuro crack mundial como está llamado a ser Sancho.

«Hemos hecho todo por mantener a Brahim», dijo Pep Guardiola un día después de que el mediapunta español firmase por el Real Madrid. Se marchó Brahim, sí, pero por 20 millones de euros. Una cifra para nada despreciable en las oficinas citizens. Brahim no jugaba en el primer equipo y cuando lo hacía eran minutos coperos con la segunda unidad de la plantilla. Pero promete, promete mucho, y es por eso que el Manchester City, con Sancho en la cabeza, pensó en un precio elevado que el Real Madrid aceptó pagar. Diferente, pero similar, es el caso de Phil Foden. El inglés se queda en el Etihad una vez que Guardiola insistiese semana tras semana en rueda de prensa en que iba a ser importante en el equipo. Rechazó precisamente al Dortmund para acabar renovando en diciembre hasta 2024 con una ficha de más de 2 millones al año. Le multiplicaron no sé cuántas veces su anterior ficha para que se quedase en el Etihad. Y se quedó.

Y, por último, el caso de Hudson-Odoi. Uno de los culebrones, como decimos en España a este tipo de situaciones, de este mercado invernal. Quizá el caso más influido por Jadon Sancho. El Bayern quiere un extremo, la retirada de Ribéry y Robben se acerca y han visto en Hudson-Odoi el jugador ideal, y no creo que el Bayern pensando en un extremo inglés nunca haya pensado en «vamos a hacer lo que el Dortmund con Sancho». Pero no. Sancho fue probablemente el primero y el último. El Chelsea pide ahora… 42 millones de euros por el extremo inglés. Un Hudson-Odoi que juega poco más que Europa League y competiciones coperas con Sarri, pero que en Londres saben que algún día explotará y se comerá el mundo. Y no quieren que cuando ese día llegue, ellos lo vean por televisión a 3000 kilómetros. Y sí lo hacen, que sea con un buen dinero bajo el brazo.

En el verano del fichaje de Neymar por 225 millones de euros, hubo otro de 8 millones que pudo generar un mayor impacto que el del brasileño. Jadon Sancho está demostrando que los jóvenes deben ser más valorados, y que de no ser así, no hay problema en marcharse a otro sitio en busca de oportunidades. Sancho avisó a los grandes, y ahora Hudson-Odoi, que quiere salir, sufre las consecuencias. Sancho fue el primer regalo, y parece que el último.