Fin a una década del Stoke City en la Premier League

El 4 de mayo del año 2008 miles de aficcionados del Stoke City invadían el terreno de juego del Britannia Stadium para celebrar la segunda plaza en Championship, la cual otorgaba a los Potters una plaza en la Premier League. El 5 de mayo del 2018, casi exactamente 10 años más tarde, el mismo estadio era testigo de la derrota por 1 gol a 2 frente al Crystal Palace que certificaba matemáticamente el regreso del Stoke a segunda división.

Vamos a realizar un repaso a la década del Stoke City en primera división e intentar analizar las causas que han provocado su descenso.

La primera temporada en la élite tras un ascenso suele ser relativamente sencilla. Los ánimos siempre están por las nubes y los jugadores cuentan con la confianza del cuerpo técnico y la directiva. La primera de estas diez temporadas del Stoke en Premier cumplió estas premisas. Tras un inicio titubeante logró la salvación de forma holgada tras finalizar la liga en 12° lugar. Esta inercia positiva de los ascensos suele desaparecer en la segunda temporada por lo que se podría decir que incluso es más difícil que la primera. El Stoke solventó esta papeleta logrando un total de 47 puntos para finalizar 11° en su segundo año. Jugadores como Thomas Sorensen, Ryan Shawcross, Robert Huth, Glenn Whelan o Rory Delap consolidaron al Stoke en Premier durante esas dos temporadas.

Para entonces los Potters ya eran uno de los equipos más reconocibles del fútbol británico debido a su acentuada querencia por el juego directo y el aprovechamiento de las jugadas de estrategia por obra y gracia de su entrenador, Tony Pulis, que dotó al equipo de una férrea identidad aprovechando al máximo las cualidades de sus futbolistas, ninguno de ellos virtuoso con la pelota pero todos  muy buenos táctica y físicamente.

En la siguiente temporada, la 2010-2011, se establecieron cómodamente en media tabla finalizando en el 13° puesto y alcanzando la final de la FA Cup que perderían frente al Chelsea, pero que les habilitaba para jugar la Europa League la siguiente temporada. Con jugadores como Peter Crouch, Jonathan Walters, Asmir Begovic o Steven N´Zonzi se aseguraron la permanencia en los años 2012 y 2013 acabando en el puesto 14 y 13 respectivamente. Pero al final de la temporada 2012-2013 Peter Coates, dueño del equipo, decidió que Tony Pulis ya no tenía nada más que aportar al proyecto, por tanto el entrenador galés se marcho, llevándose consigo un estilo de juego muy reconocible que había dado buenos resultados en Premier y su gorra, su eterna gorra.

Coates estaba harto de ver pases largos entre los defensas y los delanteros, saques de banda desde el centro del campo colgados al área y victorias por 1-0 con un gol a la salida de un córner. Quería para su equipo un estilo más continental, en el que el juego de pase entre centrocampistas y el buen trato de balón fueran las señas de identidad. Para ello contrató a otro galés, Mark Hughes, cuyo estilo de juego parecía encajar en la nueva filosofía impuesta desde los despachos.

Y al principio dio resultado. Las tres primeras temporadas de Hughes en el banquillo se saldaron todas con la misma posición en la tabla, el noveno puesto. Un pequeño salto de calidad pasando de la mitad inferior a la mitad superior de la tabla, realizando un juego un poco más «vistoso». Charlie Adam, Marko Arnautovic, Mame Biram Diouf, Erik Pieters, Ibrahim Afellay, Bojan Krkic, Marko Van Ginkel , Bruno Martins Indi, Gianni Imbula o Xherdan Shaqiri fueron, con rendimientos muy dispares, algunos de los fichajes que realizó el Stoke en esos tres años. Tras tres novenos puestos seguidos, la temporada 2016-2017 supuso una pequeña involución el el club, volviendo a los viejos tiempos para finalizar la liga en el 13° puesto, pero la confianza en Mark Hughes no se resintió.

Y así llegamos a la actual temporada. Nuevos fichajes  como Joe Allen (fichado en el 2016), Darren Fletcher, Choupo-Moting y Kurt Zouma parecían dar cierto empaque a una plantilla modesta pero de  garantías. Nada más lejos de la realidad.

En el mes de enero de 2018 Mark Hughes era despedido debido a los pobrísimos resultados que estaba cosechando, con el equipo en puestos de descenso, realizando un juego que nada tenía que ver con la idea inicial del presidente Coates. Le sustituyó el escocés Paul Lambert, entrenador con experiencia en distintas ligas, entre ellas la Premier, para intentar enderezar el rumbo y lograr la permanencia, no era ya otro el objetivo. Curiosamente, el fútbol de los equipos de Lambert se parece más al de Pulis que al de Hughes. Un intento de vuelta a los orígenes para conservar un poco de esperanza.

Pero la etapa de Lambert en el Stoke ha sido un desastre. Ganó el primer partido que se sentó en el banquillo potter por 2-0 frente al Huddersfield el 20 de enero en la jornada número 24. Desde ese día, 7 empates y 6 derrotas en 13 jornadas han certificado la defunción del proyecto. A día de hoy y tras 37 jornadas, el Stoke City es último con 30 puntos, siendo el único equipo ya descendido de forma matemática. El escaso bagaje ofensivo, con 33 goles anotados y el tremendo agujero en defensa, con 67 encajados (el que más de toda la liga junto al West Ham) nos ofrecen una fiel imagen del equipo este año, incapaz de rentabilizar los pocos goles que marcaba debido a su fragilidad en el aspecto táctico defensivo.

Al margen del drama del descenso el club se enfrenta ahora a otro grave problema, que no es otro que la más que previsible fuga de sus jugadores con más talento. A pesar de la mala temporada realizada habrá equipos muy interesados en contratar a un joven y prometedor portero como Jack Butland o a dos centrales fuertes y con nivel de Premier como Shawcross (menos probable que se marche ya que lleva en el club desde 2007) y Kurt Zouma. Centrocampistas como Joe Allen y Darren Fletcher aún pueden ser muy aprovechables para cualquier equipo y delanteros como Shaqiri y Choupo-Moting buscarán seguir en la élite.

Se presenta complicado el futuro en Stoke-on-Trent. Nada queda ya de aquella idea de fútbol asociativo ni de las viejas y efectivas tácticas de Pulis. Tocará definir de nuevo el rumbo y planificar los fichajes teniendo en cuenta la categoría que se va a disputar para intentar regresar lo antes posible a la élite.