Eddie Howe, el hijo pródigo de Bournemouth

La Premier League se nutrió de entrenadores extranjeros con mucho peso y jerarquía, lo que le dio un tinte más atractivo para disfrutar. No todas las Ligas se dan el lujo de tener a Arsene Wenger, Pep Guardiola, José Mourinho, Jürgen Klopp, Antonio Conte, Mauricio Pochettino y Rafa Benítez, por citar los más resonantes. Sin embargo, el enorme poderío de esos mánagers se lo deja muy difícil al resto que arriban, quizás opacados por estos gigantes, a la elite luego de una vasta carrera en el ascenso. Entre el apogeo de entrenadores jóvenes, se encuentra Eddie Howe, leyenda del Bournemouth, poco nombrado y aplacado por los monstruos foráneos.

La historia de Eddie Howe es tan increíble como hermosa, en la misma proporción. Surgir de un Club, luego defender sus colores como jugador profesional y posteriormente llevarlo de la ruina a la elite como entrenador, habla de un relato con pocos precedentes. En el fútbol moderno, eso implica una utopía por todos los problemas que afrontan las Instituciones y la exigencia misma que imponen los de afuera por ganar y sólo ganar. A pesar de ello, hay personalidades que están tocados por una varita y, además de sus enormes capacidades, están en el lugar justo en el momento adecuado.

Edward John Frank Howe, nacido en Amersham, condado de Buckinghamshire, comenzó sus primeros pasos como futbolista en Clubes locales como Rossgarth y Parley Sports. Luego, recaló en Bournemouth, donde estaría ligado hasta el día de hoy. En su etapa en juveniles, llegó a ser Capitán del equipo de reservas, cuando le llegó su primera oportunidad para debutar en primera. A pesar de ser central, el entrenador de aquel entonces, Mel Machin, lo ubicó como lateral derecho para afrontar el choque contra Hull City en diciembre del 95, en la League Two (3ra categoría en ese momento). Fue el mejor del partido, los Cherries ganaron 2-0 y ahí comenzaría la historia de amor. Al término de esa Temporada, firmó su primer contrato profesional.

Rápidamente se convirtió en titular habitual, ganándose el corazón de Dean Court y siendo observado por Clubes de otras categorías superiores. Él era una joven promesa y Bournemouth atravesaba problemas económicos. Tras varios rumores, su partida definitiva se dio cuando el rojinegro descendió a la Division Three. La urgencia de dinero fresco para reacomodar la situación, lo catapultó al Capitán e ídolo, al Portsmouth de Harry Redknapp. No obstante, Eddie pertenecía a los Cherries y ese era su verdadero lugar en el mundo. Una lesión de rodilla lo marginó de las canchas por 18 meses y apenas pudo disputar dos encuentros en dos años con los Pompies. Posteriormente fue cedido al Swindon Town, pero tras no jugar ni un minuto, regresó a su casa a préstamo por tres meses. Finalmente, el traspaso fue permanente y, en 2004, Bournemouth tenía de vuelta a su hijo pródigo. Sin embargo, serían sus últimos años como futbolista. La rodilla le volvió a dar avisos diciendo “basta”, motivo por el cual fue nombrado como jugador-entrenador por Kevin Bond. Su labor debido a su buena conducta con los más jóvenes, le daban rienda suelta a tomar la decisión inevitable de colgar los botines.

Firmó contrato como entrenador de la Reserva y todo marchaba bien para él, pero el problema estaba en el primer equipo. En la zona roja de League One, con problemas económicos, deudas que alcanzaban los cuatro millones de libras, lo sepultaron a la League Two con la quita de 10 puntos. Esa crisis tuvo como resultado la conformación de una junta provisional que destituyó a Kevin Bond y a Eddie Howe en septiembre de 2008. Fue una decisión que pudo haber “asesinado” al Bournemouth. Pero siete días después, se arrepintieron y volvieron marcha atrás esa fatídica acción. La Junta lo dejó a Howe como encargado de toda la filial y Jimmy Quinn tuvo el arduo trabajo de mantener a los Cherries en la cuarta categoría (la Football League le quitó 17 puntos por las deudas). Pero duró lo que duraría cualquier entrenador del mundo, menos Eddie Howe.

Era el único hombre capaz de sacar a Bournemouth de esa situación. Por sabiduría, compromiso, afecto y todas las cualidades que se busquen. Fue el entrenador más joven en dirigir en la Football League. La experiencia no era materia de juicio, era su destino. Inspirado en Brian Clough y Arsene Wenger, comenzó su carrera en el peor escenario posible. Dos derrotas ante Darlington y Rotherham, oscurecían el panorama. Pero luego un invicto de 5 encuentros (3 victorias) le puso paños fríos al delicado momento. Llegó a estar a minutos de descender, pero logró la salvación una fecha antes, finalizando con goleada 4-0 como visitante al Morecambe. Ya en la siguiente Temporada, todos esperarían al menos mantener la categoría nuevamente. Ni en los planes iniciales de Eddie Howe había un ascenso. Ocho triunfos en los primeros nueve partidos, le harían cambiar de parecer a todo el mundo. Los Cherries culminaron la 2009-10 segundos con 83 unidades, logrando la promoción directa a League One.

Esta hazaña atrajo miradas de propios y extraños. Burnley, al igual que en su etapa como jugador, intentó contratarlo y lo hizo efectivo. Suponía un paso adelante para su carrera, con los Clarets en Championship. Dejó a los Cherries a principios de 2011, otra mala decisión. Su paso por Burnley fue muy irregular, sin pena ni gloria. 86 encuentros: 35 ganados, 17 empatados y 34 perdidos. Números para que en su tercera Temporada, vuelva a su único lugar en el mundo. Llegó para disputar la fecha 13, en League One, por supuesto. Comenzó de una forma imparable, cosechando un invicto de 17 partidos (11 victorias y 6 empates). Luego sufrió una racha adversa, pero se despachó con ocho triunfos consecutivos para sellar el ascenso a Championship (otra vez en la segunda posición con 83 puntos). Era un equipo con otra mentalidad, otra situación del Club, pero nadie puede negar que saca oro de las piedras.

 

Eddie Howe con el trofeo de Championship

 

Tras dos Temporadas, Howe consiguió la máxima hazaña de su carrera, como si lo hecho hasta ese entonces fuera poco, depositó a los Cherries en la Premier League por primera vez en su historia. Y no sólo logró el ascenso, sino que además fue Campeón de Championship con 90 puntos. Fue elegido como el entrenador de la década de la Football League y se convirtió en uno de los más jóvenes en dirigir en la elite del fútbol inglés. Su primera experiencia comenzó con derrota ante Aston Villa, en lo que fue una Temporada lógica, abrumadora y exigente. Pero consiguió el objetivo, mantener la categoría. Para colmo, se dio el lujo de derrotar a Chelsea en Stamford Bridge y al Manchester United en Dean Court.

La 2016-17 fue el período de consolidación de Eddie. Se convirtió en un equipo duro de doblegar y finalizó en la primera mitad de tabla, con absoluta tranquilidad para planificar lo que hoy es su mejor momento como mánager Cherrie. Fue elegido entrenador del mes en enero, venciendo al Arsenal por 3-1 y al Chelsea en Stamford Bridge por 3-0, culminando enero invicto en Liga. La racha se extiende a siete partidos si contabilizamos la última victoria ante Stoke City. Luego se cortó con la derrota ante Huddersfield, pero nada arruinó la vivencia de Bournemouth en Premier.

Sin dudas, es su momento de gloria en el Club que él mismo revivió y llevó a este momento. El presente de Bournemouth no es de nadie más que suyo, el padre creador que dio muestras que sus capacidades no tienen techo alguno. El objetivo más próximo será aspirar a alguna competición europea, pero el reconocimiento conseguido es el mayor premio que Eddie pudo conseguir. Quizás lo espere en un futuro no muy lejano la Selección Inglesa, como se ha rumoreado. La fecha de vencimiento de Howe en los rojinegros es en 2020, pero el amor será eterno, el lazo creado los unirá de por vida.