De delantero a Rockstar: Pablo Daniel Osvaldo

El fútbol y el Rock&Roll están ligados desde hace mucho tiempo. Y más aún en un país como Inglaterra, inventores del deporte más popular y pioneros en este género musical. He aquí una nueva historia que combina estas dos pasiones en una sola persona: Pablo Daniel Osvaldo.

El delantero argentino, surgido futbolísticamente en Huracán, dejó rápidamente su país para no volver hasta dentro de 10 años. Emigró hacia el fútbol italiano en donde de menor a mayor dejó una gran imagen. Festejando los goles como otro argentino que dejó una huella muy importante en aquel país, Gabriel Batistuta, alcanzó elogios que lo llevaron a poder obtener la doble nacionalidad y poder jugar para la Selección italiana. Incluso estuvo muy cerca de jugar el Mundial de Brasil 2014 pero el por entonces entrenador Cesare Pradenlli decidió marginarlo de la máxima competencia a nivel países. En el Calcio disputó 124 partidos y convirtió 41 goles, vistiendo camisetas como la de la Fiorentina, Roma, Inter y Juventus, entre otros.

«Los giles siempre triunfan, a los honestos nos cuesta un poco más».

En el medio de su paso por Italia tuvo un breve pero fructífero momento en el Espanyol de Barcelona, fue en la temporada 2010-11 que llegó a los periquitos para poder impulsar su carrera nuevamente a base de goles. Tras un gran paso por la Roma de Luis Enrique, es contratado por el Southampton de Mauricio Pocchettino, convirtiéndose en el fichaje más caro en la historia de los Saints, que pagan al equipo de la capital italiana unas 15 millones de libras esterlinas. No tuvo la mejor de las actuaciones en la Premier League, en donde sólo puso anotar 3 goles en 13 partidos, uno muy recordado al City en un empate 1-1. Algunos inconvenientes fuera del campo, incluso contado por el propio jugador en algunas entrevistas, hacen que su relación con la gente del club sea inestable. Su amor por Boca Juniors  y por el Rock n Roll ya no era un secreto a voces y siempre que tenía la oportunidad lo dejaba bien en claro. Comenzó a repercutir en la Argentina, de manera muy fuerte, sus declaraciones en donde soñaba alguna vez con jugar en el club del cual es hincha. Pero para eso todavía quedaba una última página en el fútbol italiano, esas eran las etapas en Juventus e Inter, respectivamente. Dos préstamos en donde se dió el lujo de jugar con Carlos Tevez en la Juve, poder sacarse la espina de salir campeón de la Serie A, y luego decirle adiós al calcio en el Inter. Es muy recordado su último partido en el Nerazzurro, ya que se trató de un clásico frente a la Juve en Turín en donde se peleó en pleno campo de juego con Mauro Icardi ya que el actual capitán no lo  había asistido en una jugada que podría haber marcado el triunfo de los visitantes. Esa sería la imagen final de Daniel Osvaldo en Italia.

Llegaba el momento de disfrutar y comenzar a cumplir su sueño de regresar al país y vestir la camiseta de su amado Boca Juniors. Sin embargo el contexto futbolístico del club no lo iba a ayudar demasiado, a pesar de haber dejado una buena imagen en los hinchas y convertir varios goles. Dejó la sensación de que por su clase y experiencia podría haber rendido aún mas de lo que rindió. Lesiones y algunos comportamientos extra futbolísticos no dejaron brillar al delantero que a veces figuraba más en los medio del corazón que en los deportivos. En Boca tuvo dos pasos, uno a préstamo, en donde logró salir campeón del torneo local y de la Copa Argentina con Rodolfo Arruabarrena como entrenador, y otro ya con el pase en su poder tras estar casi 6 meses sin jugar por decisión propia. En su regreso al club se reencontró con Carlos Tevez que también volvía de su periplo europeo, de hecho el Apache fue uno de los que interfirió para que Dani regrese al fútbol y puedan jugar juntos en el Xeneize. Ya sin Arruabarrena en el banco y con otro ídolo de la institución como entrenador: Guillermo Barros Schelotto, Osvaldo comenzaba a tener ciertas rispidez con el DT que terminarían de la peor manera tras un partido de cuartos de final de Copa Libertadores en Uruguay frente a Nacional. Tras disputar apenas 2 minutos en ese encuentro, el delantero sale enojado hacia el vestuario en donde se fuma un cigarrillo y eso hace que Barros Schelotto tome la decisión de separarlo del plantel. A los pocos días rescinde el contrato de común acuerdo y hasta ahí llegaría la historia de «Dani Stone» con Boca. Sólo quedaría un paso fugaz por el Porto para finalmente colgar las botas y decir hasta siempre.

«Amo jugar al fútbol y a Boca, quiero que gane siempre. No tengan dudas. Boca es Boca».

Hoy por hoy disfruta de su vida como nunca, dicho por él, y se dedica a su otra gran pasión: la música. Formó una banda de rock llamada Barrio Viejo, está alejado del mundo de fútbol y sólo tiene tiempo para viajar, dedicarse a su familia y a su nueva profesión. En su última entrevista le preguntaron acerca de los que dudaban de su profesionalidad durante su carrera

«La gente del fútbol me quiere mucho. Fui a la cancha y el cariño de la gente fue impresionante».

deportiva y dijo:  «Algunos viven tan al 100% del fútbol y está genial, pero yo no quería. Eso me generó conflictos, porque la gente quería más de mí. ‘No me molestes, loco, yo quiero ser así’. Cristiano no nació siendo un genio como Messi. Es una máquina, es más esfuerzo que talento, pero tiene el mismo valor. A Cristiano le gusta llegar a su casa y hacer 150 abdominales. A mí prender el fuego para hacer un asado». Y ahora esa es su vida: música, familia y asados.