Conte y sus últimos meses en Stamford Bridge

No es mi problema

Con estas palabras respondía ayer Antonio Conte a la prensa sobre si seguirá o no al frente del Chelsea la temporada que viene. Tras realizar un estupendo trabajo ganando la Premier en su primera temporada, esta se le está complicando sobremanera.

Y es que su equipo se encuentra en estos momentos en quinta posición, a 8 puntos de los puestos que dan acceso a Champions League, competición de la que ya ha sido eliminado en octavos de final. Del Chelsea que vimos la temporada pasada apenas queda nada. Aquel equipo que sorprendió gratamente con un sistema 3-4-3 perfectamente coordinado y con la mayoría de sus jugadores dando un rendimiento execpcional es hoy un conjunto que apenas sabe a lo que juega, estando todos sus futbolistas a peor nivel que el año pasado. Por su parte, las salidas de Matic y Costa parecen haber sido letales para el buen funcionamiento del equipo.

Morata es más elegante, técnico,mejor cabeceador y más joven y educado que Diego Costa, pero no se acerca a su nivel ni de lejos. Por su parte, comparar a Bakayoko con Matic no tiene sentido ya que parece que juegan a deportes distintos. El serbio es un ejemplo en los aspectos técnico y táctico y el francés es más famoso por sus cambios de peinado.

Un bajón de rendimiento paulatino pero alarmante asola estos momentos Stamford Bridge. De los 19 partidos disputados entre todas las competiciones en el 2018, los blues han ganado únicamente 7 de ellos y en algunos, como el del pasado domingo frente al Tottenham los han perdido mostrando un nivel de compromiso y esfuerzo bajísimo. Como dato, la última vez que los Spurs habían ganado en casa del Chelsea ( en 1990) la Premier no existía y Dele Alli, Christian Eriksen y Harry Kane todavía no tenían una vida en el fútbol. Ni en el fútbol ni en nada en realidad, pues aún no habían nacido.

Ante esta tesitura los dirigentes del club se plantean seriamente si Conte debe continuar la próxima temporada como entrenador. Con la clasificación para Champions muy lejos, será difícil además que jugadores como Courtois o Hazard decidan quedarse. Su mala relación con los dirigentes de confianza de Abramovich ha sido una constante desde el primer día, pero como ya sabemos, las victorias y los títulos eclipsan esos detalles

La plantilla tampoco parece estar muy satisfecha con sus castigos en forma de suplencias, broncas y cambios aleatorios de sistema de juego y alineaciones. Otro punto que los jugadores no disfrutan es la rigurosa metodología de entrenamiento del italiano. Parece que el técnico no tiene al vestuario de su parte, lo que puede ser decisivo a la hora de buscarle un relevo.

Otros, como Gianluca Vialli, antiguo jugador y entrenador del club, opinan que es Conte el que se quiere ir:

Antonio no ve la hora de irse. No entiende la política de fichajes de Abramovich. Compran y venden jugadores y a él ni siquiera le consultan.

Desde medios italianos apuntan que si el ruso no ha despedido todavía al entrenador es para mandarle un mensaje a los jugadores, el de que es él el que manda en el club y no ellos. Pero parece que esta será la última temporada de Conte en el Chelsea.

Sus métodos le llevaron a triunfar en la liga inglesa pero también sus métodos y su complicado carácter han provocado que el su ciclo en Londres vaya a durar únicamente dos temporadas, la primera de ellas sobresaliente, la segunda muy decepcionante. Pretendientes no le van a faltar para seguir su carrera en los banquillos, pero el que le contrate deberá saber que Antonio es así y que no tiene intención de cambiar.