Conte y el peor momento para flaquear

Luego de la primera Temporada arrasadora, todo parecía indicar que Antonio Conte y Chelsea, estaban hechos el uno para el otro. Un estilo más bien defensivo, contragolpeador y letal, encajaba perfecto en la idiosincrasia de los Blues. Su forma pasional de vivir los partidos, festejar los goles y abrazarse con la grada, gestaba un lazo muy estrecho que parecía difícil de separar. Una Premier League conquistada de punta a punta y una final FA Cup, eran augurio de buenos tiempos para el equipo de Londres. Sin embargo, luego comenzó a desmoronarse todo como un castillo de naipes, y hoy, apenas seis meses después, el entrenador italiano está en la cuerda floja.

La era Conte en Chelsea tenía como el único objetivo ganar la Premier League. La gran performance de Antonio en Juventus y la experiencia adquirida con la Azurra, despertó la billetera de Roman Abramovich. Sin competencias europeas a la vista, era una obligación impetuosa obtener el título de Liga y así volver al ruedo para participar de la siguiente edición de la Champions League. Aterrizaron dos refuerzos claves como N’golo Kanté y Marcos Alonso, además del viejo conocido de David Luiz. También el delantero Michy Batshuayi, quien sería el autor material del gol del título.

Los primeros cuatro partidos culminaron con triunfos lógicos, pero rápidamente se sembraron dudas cuando fue derrotado por Liverpool y Arsenal. ¿La respuesta? 13 victorias consecutivas ligueras, venciendo a quien se le pusiera en el camino. Manchester United, Leicester City (Campeón vigente en ese entonces), Everton y Tottenham, Manchester City fueron sus víctimas de mayor peso. Los Spurs rompieron esa seguidilla, pero eso no logró detener a los Blues. El equipo de Conte tenía en sus planes seguir arrasando rivales. Alguna derrota o empate esporádico no apaciguaron el recorrido de la máquina porque lo solventaba con cuatro o cinco triunfos al hilo nuevamente. Precisamente, Chelsea fue el equipo que menos empató (3) en la Temporada. Finalizó la campaña liguera con seis victorias seguidas, alzando el trofeo dos fechas antes y todo indicaba que comenzaba un romance entre el italiano y los azules, vaya paradoja.

La frutilla del postre que no pudo ser, fue la final perdida de FA Cup. Empero, Antonio Conte ya había cumplido con creces en su primera Temporada como entrenador. De aquí en adelante, iba a tener que lidiar con lo más difícil del fútbol: mantenerse. Y en todo sentido de la palabra. Mantener el funcionamiento, la cosecha de resultados y… ¡mantener el puesto! Los rumores de una mala relación con el goleador, Diego Costa, cada vez acrecentaban más la posibilidad de la salida del brasileño nacionalizado español, hecho que se consumaría en el mercado veraniego, sin que dispute un solo minuto en el resto del año. En el horizonte, estaba la Community Shield.

Se incorporaron Álvaro Morata, Tiemoué Bakayoko, Danny Drinkwater, Antonio Rüdiger, Davide Zappacosta y el experimentado Wilfredo Caballero, entre los más rutilantes. La máquina empezaba con problemas de funcionamiento: derrotas ante Arsenal en la final y contra Burnley en casa, por la primera jornada de Premier. A pesar de ello, se recuperó rápidamente con seis victorias en siete encuentros en todas las competencias, venciendo a rivales de jerarquía. Pero algo no encajaba. Una derrota ante el City de Guardiola, era esperable, pero luego cayó ante el Crystal Palace, que tuvo el peor arranque en la historia de la Premier League. Luego de un traspié, ya no se levantó como antes. Pese a ello, consiguió pasar a octavos de UCL y terminar bien el 2017.

Pero en desmedro del inicio del ciclo Conte, la cosa fue cada vez peor. A pesar de que llegaron, Olivier Giroud, Ross Barkley y Emerson, el 2018 hasta ahora es catastrófico, sumando dos victorias en 10 partidos. El inicio de año le propinó cinco empates consecutivos, eliminación de la EFL Cup y un presente tambaleante en Premier, con dos goleadas sufridas ante Bournemouth y Watford que lo sitúan al borde de quedar afuera del top 4. Seguramente supere al West Bromwich Albion en Stamford Bridge este lunes, pero lo que se le viene no es para nada alentador. Se avecinan dos meses cargados de partidos propicios para que la máquina se prenda fuego y estalle. En el medio, crecen los rumores de Luis Enrique para sustuirlo, como para calmar las aguas.

Lo que tendrá por delante el conjunto Blue será: un incómodo cotejo por FA Cup ante Hull City, luego recibirá a Barcelona por Champions, visitará a los Manchester en una misma semana, a mitad de marzo la vuelta contra el Blaugrana. Cerrará el mes yendo a la casa del durísimo Burnley y recibiendo a Tottenham. Esto acabará de dos formas posibles: O en abril Conte de patitas a la calle, o estaremos hablando de la resurrección inesperada del Chelsea. No hay términos medios, más si sabemos que el codicioso y multimillonario, Roman Abramovich, está vigilando todo desde arriba.