Así es el «Sarrismo», el estilo que llega a Stamford Bridge

El italiano Maurizio Sarri se convirtió la pasada semana en nuevo entrenador del Chelsea para las próximas tres temporadas. De esta forma, el ciclo de su compatriota Antonio Conte en el banquillo de Stamford Bridge se cerraba, y no precisamente con una gran despedida. El comunicado del Chelsea sobre la destitución de Conte fue parco, con tono enfadado y sin una sola muestra de agradecimiento. Y eso se debe al deseo del entrenador de forzar su destitución para cobrar los 10 millones de compensación que ahora el Chelsea tratará de no abonar alegando «malas prácticas» del entrenador de Lecce.

Pero lo importante, una vez sacudido el terremoto Antonio Conte, es mirar al futuro. Y es ahí donde emerge la figura de Maurizio Sarri, un estudioso del fútbol que pese a no ser un futbolista reconocido en su carrera amateur, que alternaba por cierto con el oficio de banquero, ha conseguido a base de un estilo depurado, atractivo y competitivo llegar a la élite de los banquillos europeos. Su Nápoles fue la pasada temporada el único equipo capaz de competir hasta las últimas jornadas con la Juventus por el Scudetto de la Serie A, y pese a no haber ganado un solo título de importancia en Italia, donde ha desarrollado toda su carrera, es un técnico de garantías para un equipo como el Chelsea.

En términos temporales, la marcha de Conte se alargó demasiado, y a Sarri le resta menos de un mes para debutar en la Premier League el 11 de agosto en Huddersfield. De ser otro técnico con otro estilo más fácil de asimilar, un mes sería tiempo de sobra para reforzar el equipo, adaptar la plantilla a los conceptos y el esquema y ponerte a ganar partidos. Pero son tan distintos Conte y Sarri en cuanto al estilo, que Maurizio lo primero que hizo tras aterrizar en Londres fue agarrar fuerte la mano de Jorginho, el timón de su Nápoles, su hombre de confianza, el jugador sobre el que gira su obra de arte adaptada al fútbol.

Sarri es un enamorado del fútbol control. De un fútbol dominante, del tener la pelota hasta aburrirse. Pero sin aburrirse. Sacar el balón jugado desde atrás, con velocidad, eliminando rivales a través de paredes, a través del básico pase y movimiento al espacio. Así es el Sarrismo. Un fútbol de toque pero atractivo, rápido, vertiginoso al llegar a tres cuartos. Todo ello en un esquema intocable como es el 4-3-3 que tan bien le ha funcionado las últimas temporadas y que ha hecho que su Nápoles deje jugadas de una calidad visual infinita:

Su llegada supone un gran cambio en lo relativo al juego del Chelsea, acostumbrado ya a ese 3-4-3 de Antonio Conte que fracasó rotundamente la pasada temporada. En menos de un mes, Sarri deberá imponer su estilo y decidir qué jugadores se adaptan mejor al mismo. En ese escenario, jugadores técnicos como Cesc Fábregas, Kurt Zouma, Ross Barkley o Andreas Christensen, que con Conte no tuvieron tanto protagonismo, podrían pasar a ser claves en el juego blue. Un juego que tiene mucho que ver con el del Manchester City de Pep Guardiola, que considera al propio Sarri como «uno de los mejores entrenadores del mundo», cataloga su fútbol como «un brindis al sol» y que fue uno de los primeros en aplaudir la llegada del técnico italiano a la Premier League. Los Chelsea-Manchester City de los próximos años probablemente sean odas al fútbol control. Probablemente sean de los mejores partidos que ver en el panorama fútbol actual.

Pero antes, Sarri deberá dejar cerrados todos los conceptos en una plantilla adaptada a otro estilo. El italiano no tendrá, como sí lo tuvo Guardiola, una junta directiva dispuesta a gastar todo el dinero necesario en un proyecto ganador, por lo que se verá obligado a dejar salir piezas que no concuerden con su estilo para que puedan entrar otras que sí lo hagan. Higuaín, Golovin o Manolas podrían ser los siguientes en llegar al proyecto Sarri en Stamford Bridge. A menos de un mes, las cosas deben hacerse rápido, pero también bien. El tardío cambio de entrenador provoca a su vez un cambio muy brusco en el estilo. Ni mejor ni peor, el Sarrismo sustituye a Conte y llega con el objetivo principal de ganar títulos. Y sí lo hace jugando así, será una bendición.